Algunos días tú te levantas viendo el sol radiante, escuchando el canto de los pajaritos multicolores, y piensas que será un buen día; pero no es así.
Por algún motivo u otro, por el primer número o el último, por lo que está bien y lo que está mal, por lo que es negro, blanco e incluso gris. Por todas esas cosas que nos hacen “fuertes”, únicos, invencibles, con vista de rayos x y poderosos… por esas circunstancias estamos aquí.
Fuimos tan magnéticos y electro estáticos que nuestros cuerpos se cargaron y botaron chista. Bebimos aceite negro y espeso. Me delineé el ojo fluorescente y caminé por senderos de zarza ardiente. Lloré lágrimas bien dulces, me asuste al no ver conexión a Internet, nunca trate de quitarme la vida y grite tu nombre, pensando que alguien me escucharía.
Yo soy Platón, Aristóteles y Sócrates con pollina, aunque algunos no lo vean. Soy una versión latino-americana y guardo muy celosamente un lindo arcoíris debajo de mi almohada. Soy quien soy por lo que tengo que ser, y no por lo que quieren ver. Así de simple, sin anestesia y bien dentro, porque yo soy la bomba atómica que destruyo Hiroshima y el movimiento socialista, revolucionario que se dio en china.
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