Y aquél pana solo le escuche decir: “mira cabrón por qué andas hablando pajas mías”
Yo subía como siempre, caminando dando un paso y luego otro, sin mucho rollo pues…
“Sí Dios existe las bolas del Dragón también” porque explícame la incoherencia de que los precios sean más caros en el Garzón que otro mini mercado, que mi presidente le baje los pantalones a otros y se lo “mame”, que mientras yo estoy aquí sentado frente a una laptop, otros están ¿llorando?... que hijueputada tan grande chamo, los malandros vestidos con chemices por dentro, y su hierro bien pulido, cazando corderos. Mi pensamiento es muy abstracto y mi lengua muy bizarra, para un helado tan dulce como aquellas que se tropiezan una y otra vez con el mismo carajo. Pelado, en la Plaza Bolívar hay un duende y yo lo he visto… ayer regalaban abrazos, ¡hoy regalan atracos! Necesito que me pintes con tus acuarelas viejas un oso panda en el pecho para sentirme protegido, y no una figura de María Lionza o Negro Primero, porque para mí ya pasaron de moda, como tu peinado y color de cabello. Soy mucho para alguien que sea más limitado que los cupos de CADIVI, pero tú que estás cansada y no me lees, eres infinito… Sí amigo a mí también me duele, también duele que jueguen contigo y otros postrados en la banca. Pero que importa si estoy mas que seguro que tu tiraras salta pericos y me escucharas cantar. Pararemos de tomar jugo porque esta muy frio, y sus labios lo llenan a él de brillo.
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