Salvador DalÍ

El canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura. Salvador Dalí

viernes, 24 de junio de 2011

2500.

La hipocresía es el dulce néctar que calma la sed de algunos cuantos pobres mortales querida amiga mía. Ya no tengo pasaporte al país de las maravillas, ya se me han agotado todos los pasajes

Y solo me quedan unas cuantas monedas rotas en mi cartera negra. Yo quiero que vengas y bailes como aquella noche en la que nos conocimos, tú con un jeans desteñido igual al mío. No nos interesa nada en particular, solo pasar un rato sin intensidades sociales, reír/tomar, olvidar… yo amo estar sentado sin nadie a mi lado que me este apurando, caminar y pasar por los mismos lados una y otra vez hasta que ya las converse me supliquen parar… “aquel tipo tiene cara de culo” no tengo más nada que decir y mucho menos  algo agradable. Yo deseo regalarte una manzana acaramelada, ¿sabes? De esas color rojo carmesí, que te tumban los Brackets y no puedes morder. Bueno, y ahí estamos, yo con ojos delineados, tú con ojos aguarapados. ¿Qué importa que la escoba no  recoja toda la mugre de tu cerebro? Si al fin y al cabo nosotros somos aspiradoras industriales de los malos ratos… bebamos juntos Vodka/Glacial  hasta que no sintamos los labios y vomite las Taras que sentía por ti. Que aproveches el día, que no te maten a un amor, que de algodón de azúcar se te llenen los dedos y sintamos plenamente un cosquilleo.  La vida es “Secreción de la pituitaria nasal” es decir, un simple moco.  Serpentinas, globos, servilletas de colores, como en los viejos tiempos, no un condón, cigarro y doscientos Bolívares fuertes mi hermano. Ya todo ha pasado, yo pido un café y no un cuartico de pera. Crecí vistiéndome de Harry Potter. Ahora me da LADILLA hacer la cola en el cine para ver su disque última película. Yo quiero que lluevan chocolates, porque creo en los milagros. También hacerme millonario, porque le pague a un Tupamaro para que me secuestrara un par de Padrinos Mágicos. Ya no tengo pasaporte al país de las maravillas y La hipocresía es el dulce néctar que calma la sed de algunos cuantos pobres mortales querida amiga mía.

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