En pocas palabras te voy a herir con balas de arcilla fina.
Que tu busto se colme de buenos besos y rompan tu escote sexy color negro.
Ya no hay pudor…
Ya no hay clamor…
Vamos para la gracia del buen vivir, vamos para la anarquía, vamos bebiendo morfina.
Yo me arrepiento por haber denigrado, discernido mis manos en tu espalda,
Y un poco más allá.
La controversia nos hace volar al igual que las tardes,
Un lunar asomado por tu labio superior que entre todos es el padre.
y…
yo.
Tu.
Entre nosotros que corre la gota de la nube y se refleja el rayo del sol
Somos quienes damos permiso al purulento hecho de existir.
A ti, muchas gracias, por haberme mostrado las palabras
La vaina que cubre la espada.
Luego las horas pasan más lento que una de tus pisadas,
Corremos lento, respiramos bajo el agua.